78. CONVERSACIÓN ENTRE AMIGOS
En el hospital, Ariel miraba con desesperación su reloj. Las horas pasaban y nadie salía a decir qué pasaba con su papá, que se había desmayado nuevamente. Esta vez había tardado más en despertar. Sus hermanos estaban de viaje; solo él se encontraba al lado de su madre, que lloraba en silencio. Hasta que, al fin, Félix apareció.
—No es nada, Ariel. Es lo mismo de la otra vez, se descompensó. No puede dejar de comer como se le indicó —explicó con voz calmada.
—Gracias, Félix. ¿Puedo pasar a esta