Mundo ficciónIniciar sesiónLos ve marcharse y vuelve a cerrar la puerta con llave. Su teléfono avisa de un mensaje. Es un número desconocido; se asusta y lo apaga sin abrirlo. Sigue trabajando hasta que siente que la puerta que conecta las oficinas se abre.
—¿Cami, por qué no me contestas? —pregunta Ariel, preocupado.—¿Me llamó? Disculpe, señor, tengo apagado el teléfono. Puede llamarme al de la oficina —le pide y, al mismo tiemp






