Mundo ficciónIniciar sesiónAriel sonrió al ver con la seriedad con la que le hablaba su amigo. Se conocían desde niños y podía decir cuándo hablaba con el corazón.
—De acuerdo, me basta con eso —aceptó Ariel—. Y una última cosa: olvídate de que existen otras mujeres en el mundo, así que antes de que ella revise tu teléfono, borra tu lista de emergencias. —¡Cierto, cierto! Gracias, mi amigo.






