Mundo ficciónIniciar sesiónCamelia, al fin, se desprende de los brazos de todos, sintiendo por primera vez en su vida que la aman sinceramente unos padres. No puede reprimir las lágrimas de emoción que ruedan por sus mejillas. Camilo saca su pañuelo y, como si fuera una niña pequeña, se las limpia. Ella lo mira sorprendida y, sin saber cómo, le dice:
—Gracias, papá. Hasta ella misma se asombra de haberlo dicho y se ruboriza apenada; le ha salido tan






