Han pasado más de diez días desde la última noche que pasaron juntos. Camelia supo que Ariel había viajado porque lo escuchó en el comedor. Ha visto llamadas de un teléfono desconocido en el suyo, pero no se ha animado a contestarlas. No quiere engañarse, ni que la tomen por tonta otra vez. Todavía resuena en su mente lo que Ariel le dijo sobre deberle más favores, pero se fue de viaje sin avisarle y no la ha llamado; quizás era una broma y no la molestará más.
Camina despacio rumbo a su casa,