203. TODO LISTO
Ambas mujeres guardan silencio. La señora Aurora se disculpa por sus dudas y miedos y por sacar esos temas que causaron que la anciana se entristeciera. Pero Gisela le palmea con dulzura una mano, alegando que es la realidad que les tocó vivir. No hay nada por lo que deba disculparse.
—Dejemos de hablar de eso; hoy tenemos que apoyar a su nieta, que se merece ser muy feliz —dice la señora Aurora, retomando su carácter vivaz y alegre—. Y