Mundo de ficçãoIniciar sessãoCamelia lo detiene posando suavemente un dedo sobre sus labios. Lo mira a los ojos, que están llenos de admiración y dolor por ella, mientras le asegura que estaba convencida de que él hubiera hecho lo mismo.
—Aun cuando no sabía lo que había sucedido, no podía dejarte allí —dice sin contener las lágrimas—. Con el corazón destrozado, me contuve, te vestí y te sacamos de ese lugar. Si no hubiera sido p






