147. QUIEN LOS DETIENE
Marlon mira a su padre y la culpa lo golpea, pero la impotencia es más fuerte. Toma aire, las palabras saliendo entre dientes apretados:
—Lo siento, papá, pero fuimos unos completos idiotas. Solo por complacer a Ari, bajé la guardia y mira lo que pasó. Caímos directo en su trampa —se interrumpe ante la mirada severa de su madre—. De acuerdo, mamá, déjame terminar de explicarle a papá. Cometí un error imperdonable. Todos mis instintos me gritaban que algo andaba mal, no podía identificar el peli