148. DECISIONES DEL SEÑOR RHYS
La sangre se le heló en las venas. No había entrado al hotel, no había visto a nadie. Como todos, creyó que su hermano estaba paranoico, que la vigilancia era excesiva. Sus hombres le habían jurado que ella estaba fuera del país. ¿Cómo mierda había vuelto? La mirada enloquecida de Ismael se clavó en ellos, destilando veneno.
—¡¿Es que están ciegos?! ¡¿No vieron quién