116. CONTINUACIÓN
En ese instante, Camelia mientras procesaba la información, no pudo evitar admirar la férrea lealtad de los hermanos de Ariel, un contraste brutal con su propia hermana, cuya única misión parecía ser destruir su felicidad. Se inclinó hacia adelante, pendiente de cada palabra que él pronunciaba.
—Enrique Mason ha hecho de su misión personal seducir a cada mujer con la que me relaciono. Y ahora, me temo que has entrado en su radar —reveló con pesadumbre.
—No tienes nada que temer, Ariel. Él no d