El viento en el Puente Sur soplaba con fuerza, agitando el abrigo de Mirela y el pelo sucio de Kogan. Frente a ellos, el Agente Miller sostenía el teléfono satelital con una mano temblorosa. Al otro lado de la línea encriptada, a miles de kilómetros, escuchaba el hombre más poderoso del mundo libre.
El Presidente de los Estados Unidos.
—Kogan... —dijo Miller, ofreciéndole el teléfono—. Quiere escucharlo de tu boca. Quiere saber por qué debería retirar las tropas y no borrarte del mapa.
Kogan no