Erick negó. “Todo ese poder y prestigio del que hablas nunca te perteneció, sé que eras solo un empleado en la empresa y embaucaste a mi madre para que te dejara todo antes de hacerla desaparecer”
Erick siguió. “La encontraré pronto y le devolveré todo lo que es de ella, tu pagaras en la cárcel”.
El hombre mayor se exaltó. “¡Todo es mío! ¡Yo trabaje por ello! ¡No puedes quitármelo!”.
Varios hombres entraron a la oficina, eran agentes especiales que llevaban el caso de lavado de dinero.
El se