Erick trató de convencerla. “Por favor estoy muy preocupado, ella no tenía dinero cuando llegamos aquí, solo quiero saber si está bien”.
La anciana asintió y lo dejó pasar. “Es la puerta al final”.
Erick asintió y caminó hacia la habitación. Al entrar observó la pequeña habitación, había dos camas, en una de ellas encontró a Marina durmiendo.
Él se acercó y suspiró ya más tranquilo.
Se sentó en la esquina observándola. Acaricio su rostro recogiendo algo de cabello, ella sintió el calor y a