GINA.
— Siento que esto es como una despedida de soltera.
Nos reímos de la broma de Ariana, quien se abalanza sobre mí enredando sus brazos a mi alrededor con mucho cariño, acariciando mi cabello como si fuera un gato.
— Te tengo envidia en estos momentos —comenta Jenny, sentada encima de mi cama, doblando algunas prendas de ropa y colocándolas dentro de mi maleta— ¿Será que a mí me tocará en el futuro también un hombre rico que me desea solo a mí por mi cuca de oro?
— Jenny —la regaño.
—Qué f