GINA.
Me enrollo en una de las mantas encima de mí sofa en la sala, tratando de concentrarme en la película, pues el dolor de cólico menstrual no me ha dejado de fastidiar. Aprieto mis labios en una dura línea, pensando en que me fui sin despedirme de Jhared, pues me comentaron que estaba ocupado y que demoraría, así que Richard me acompañó de forma muy respetuosa, y en el camino me compro algunos analgésicos que aún no han hecho su efecto.
Mis amigas me comentaron para quedarse conmigo esta n