GINA.
Me detengo frente a la entrada del trabajo con diez minutos de antelación, y al parecer no soy la única, pues noto al chico rubio de la otra vez junto con su amigo conversando animados, y al notarme se acercan inspeccionando mi cuerpo como si no creyesen que esté frente a ellos.
— Pensé que no regresarías hoy —comenta el rubio, cruzándose de brazos con una sonrisa insolente—, por cierto, me presento, soy Ro…
— Cabeza de rodillo —escucho la voz de Ariana, causando que yo sonría aliviada