Megan
Tengo los ojos completamente cerrados, creo que me he quedado dormida hasta que el móvil me despierta. En la pantalla aparece mi padre y el corazón se me dispara.
—Padre —respondo
—Hola hija, ¿cómo estás? he vuelto…
—Ya me enteré —digo y suelta una risita, eso me tranquiliza
—Deberíamos de cenar juntos —dice
—Estoy en pijama ya —miento—. Ven a casa —digo y él responde afirmativamente, la llamada se termina y le notifico a Dona que la cena ahora será para tres. Mi cuerpo volvió a tensar