Margot
Me remuevo en el sofá, no sé en qué momento me he quedado dormida. Me pongo de pie y miro a mi alrededor sin encontrar rastro de Ezequiel. Una punzada de tristeza me invade. Creo que lo que dije realmente le ha dolido y… soy una tonta.
Salgo hasta su habitación, llamo dos veces pero no hay respuesta. Abro la puerta y vuelvo a llamar sin respuesta, termino por entrar y darme cuenta de que está vacía. Por un momento mi corazón se acelera y el miedo de haberlo perdido me invade nublando u