POR MAXWELL
Cargo a Aurora sobre mi hombro y camino como si el diablo se me hubiera metido.
Me abro paso entre la multitud y puedo escuchar como los hombres me dicen cosas que hacen que mi mal humor empeore.
Siento como me dan una nalgada y me aprietan el trasero, voy a gritar hasta que la voz de la mujer de mis pesadillas habla.
– Ahora entiendo porque te tocaron una nalga mi rayo de sol, tienes un trasero muy apetecible – dice apretandome el trasero con ambas manos
Suelto un suspiro de alivi