POR AURORA
– ¿Dónde diablos estabas Aurora? – me quedo en silencio sin saber que responder.
Me siento como si hubiera sido atrapada por mi padre mientras escapo de casa para ir de fiesta.
– ¿Yo? – pregunto señanlandome con el dedo.
Lo sé, es la respuesta más estúpida que se me ocurre.
– No la pared – dice molesto – pues claro que tú Aurora, ¿dónde demonios estabas?, te he hecho mil llamadas y te he dejado cientos de mensajes y no te dignas en tan siquiera a responder una maldita llamada – me