Más tarde en la villa de Isabella, el CEO salió de su junta y subió a buscar a la madre de sus hijos. Solo que ella ya no se encontraba en su habitación, sabía que solo podía estar en un lugar.
— Mamá, entonces vas a tener un bebé pequeño pero nos vas a seguir queriendo mucho, ¿Cierto? — Alexandro preguntaba a su madre que acababa de llegar a verlos.
— Por supuesto que sí, ustedes son mis bellos bebés, mi adoración más grande en este mundo. Pero quiero que todos aquí recibamos a este nuev