No pueden engañar al CEO Ivanov. Atrapados...
Los niños voltearon lentamente a ver a su padre, el entrajado hombre estaba con las manos en la cintura viéndolos a ambos desde el pie de la escalera.
La penetrante mirada de Sergey, esa que hacía estremecer a sus colegas empresarios, ahora estaba sobre los dos traviesos y glotones hijos.
— ¿Qué está pasando aquí? ¿Qué es lo que llevan en esa mochila? Respondan.
— Es...es la mochila de Aleksey, papá, vamos... a estudiar al cuarto de juegos.
Pero querer mentirle al CEO Ivanov era perder e