Por la madrugada toda la villa estaba en silencio, dormían plácidamente y cubiertos de calidos cobertores para combatir el inclemente frío.
La bella chef se despertó con calor, pero no era solamente corporal, ella tenía antojo de un orgasmo.
Ella comenzó a acariciar el pecho del ruso, él estaba profundamente dormido vestido en una pijama de seda, eso no impidió meter las manos por debajo de la ropa del apuesto hombre.
Cuando ella atrapó la hombría del CEO y la acarició de arriba a abaj