Del coche brincaron los tres bodoques ayudados por su padre, hubo uno que le pidió que lo cargara fingiendo que le dolía una pierna.
— Papá, hace rato me lastimé el piecito, ¿Puedes cargarme.
El CEO dejó escapar el aire, asintió sin importarle si arrugaba su traje, aunque eso no pasaría ya que era muy cuidadoso.
— Ven aquí Alexander, ¿Te duele mucho el pie? Si es así deberíamos ir a qué te revise un médico, no quiero que empeores de salud
— Si papá me carga voy a estar bien. — Alexan