Un coche de la familia Smith estaba ya esperando a la señorita de la familia. El CEO Rossi la llevó personalmente hasta ese auto.
— Bueno... me iré a casa. Gracias por todo Ismael.
— Ya te lo he dicho. No tienes nada que agradecer. Tienes que descansar, que pases una buena noche.
— Igual tú. — Fueron solo unos segundos los que sus miradas se cruzaron.
— Señorita Smith. Nos iremos cuando diga.
— Está bien Albert, vámonos.
Mientras el chófer avanzaba para salir de la pista, Ismael los veía