Defendiendo el honor de su familia.
La gruesa e imponente voz del hombre ruso erizó la piel de varios padres de familia que estaban cerca de la escena en ese momento..
El señor Ontiveros puso ver que el entrajado ruso que tenía frente a él, realmente era aterrador, pero su arrogancia no le iba a permitir retroceder.
— ¿Quién eres tú para decirme que hacer? ¡No he dicho más que la verdad, estos trillizos no tienen padre, lo que los hace unos bastardos a los que siempre les seguirá ese estigma! ¡Si quieren culpar a alguien cu