La renuncia.
-Le prometo que la próxima vez que nos encontremos le contaré lo poco que se de mi historia señor Nasser, es como para escribir un libro, ya verá.
-Perfecto, ya tienes mi número de teléfono, así que cualquier cosa que necesites a la hora que sea, estaré ahí para ti Zoé, de vedad, no pienses mal de mi, te miro con ojos de padre.
-Gracias señor Nasser, ya es un poco tarde y debo de volver a mi trabajo, sino estaré en problemas, dijo ella levantándose de la silla en donde acababa de disfRushar un