La noche siguiente de la visita de Duncan a la casa de mi amiga Carla, nos fuimos ella y yo a su club, nos sentamos las dos en unos sillones que habían libres para tomarnos una copa antes de que mi amiga se fuera a atender a sus clientes
— Otra copa para estas dos preciosidades – nos dijo el camarero cuando nos trajo nuestra bebida
— ¿Nos llamas preciosssidades? –nos reíamos Carla y yo, por el piropo que el camarero nos hizo, ya que estabamos bastante bebidas
Levantamos nuestras copas mientras