La lealtad de los hermanos.
Habían tantas mafias ahí, que no se sabía por quienes iban, pero lo que si se podía saber es que estaban preparados para caerles de sorpresa.
— ¡Qué carajos, nos están atacando, protegan a las mujeres! — Ordenaba Emill, a algunos de sus hombres mientras que de su espalda baja sacaba su nueve milímetros con cachas de oro y su nombre grabado.
— ¡Puta madre, como se atreven a interrumpir mi boda con Violeta, apenas los atrape se los voy a cobrar!
— Degel, vamos a implementar el plan de esc