La hermosa boda.
El apuesto novio caminaba de un lado a otro cerca de la fuente. El padrino no había ayudado mucho con darle solamente una menta para los nervios.
— ¡Con un demonio, faltan cinco para la cinco, necesito saber si Domenica, ya viene en camino!
El hombre se pasaba una mano por el cabello.
— Lenin, guarda la calma, vas a despeinarte, y el novio de la boda no puede aparecer desprolijo.
— ¡Aghhhr, me importa un carajo el cabello, iré a ver qué está pasando, voy a preguntarle al CEO Monatan