Braulio, estaba que explotaba mentalmente, ¿En qué momento su jefe había tenido un hijo? Además de que... El niño estaba justo en la familia Alcántara.
— !Carajo! ¿De qué diablos me perdí?
— Papá, ese hombre acaba de decir dos malas palabras, se ha ganado que le quiten el postre de la cena.
— Cierto, se lo quitaremos, de hoy en adelante Braulio, tendrá que tener cuidado con su vocabulario, de lo contrario le vamos a poner muchas sanciones.
— ¿Qué? ¡Pero soy un mafioso, hablar grose