El silencio dominó la sala de reuniones.
Nadie apartaba la vista de la fotografía.
Michael Foster.
Vivo.
Sonriendo discretamente al fondo.
Al lado de Ricardo Montenegro.
Después de cinco años desaparecido.
Después de haber sido dado por muerto.
Después de convertirse en un fantasma.
— ¿Cuándo fue tomada esta foto?
preguntó Gabriel.
Olivia amplió la noticia.
— Anoche.
El silencio se volvió aún más pesado.
Porque aquello significaba que Michael no solo estaba vivo.
Estaba moviéndose libremente.
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