Helena permaneció inmóvil.
Con el teléfono todavía en las manos.
Los ojos fijos en el mensaje.
"Si amas a Gabriel Valença, aléjate de él ahora."
Su corazón latía rápido.
Muy rápido.
Porque aquello no parecía una broma.
Ni un simple intento de intimidación.
Parecía algo personal.
Muy personal.
— ¿Helena?
La voz de Katherine la devolvió a la realidad.
— ¿Estás bien?
Helena bloqueó la pantalla inmediatamente.
— Sí.
Mentira.
Pero no quería preocupar a nadie.
Al menos no todavía.
Porque primero nece