El descubrimiento sobre Michael Foster cambió por completo los planes del día.
Por primera vez en semanas, no estaban persiguiendo teorías.
Tenían una pista concreta.
Un nombre.
Una dirección.
Y una caja de seguridad privada alquilada apenas tres semanas antes.
Gabriel no tenía intención de perder tiempo.
Menos de una hora después, el Rolls-Royce ya atravesaba Manhattan rumbo a Brooklyn.
Helena observaba la ciudad a través de la ventana mientras intentaba organizar sus pensamientos.
Arthur Vale