El silencio permaneció en la sala.
Nadie parecía dispuesto a hablar.
Las palabras de Gabriel seguían resonando en el ambiente.
"Alguien que todavía trabaja dentro de Valença Global."
Helena sintió un escalofrío.
Porque aquello lo cambiaba todo.
Hasta ese momento, el enemigo era una sombra.
Una teoría.
Una posibilidad.
Ahora ya no.
Ahora Jonathan Reed estaba vivo.
Y tenía miedo.
Miedo de alguien específico.
De alguien real.
—¿Dónde está?
preguntó Katherine.
—En el Hospital Saint Luke.
respondió