Mario acercó su boca a mi boca, sin quitar sus manos de mis mejillas mientras nos mirabamos a los ojos, haciendo que la piel se me erizara y el deseo por ser suya aflorara en mi, ya que el amor que sentía con su beso sabía que era verdadero amor igual que yo le amaba como nunca quise a ningún hombre.
—- ¿Me prometes que hablaremos los dos? si no no te voy a dejar salir de aquí y me lo mismo que llamen a la policía para sacarnos de aquí, dime ¿me lo prometes? — me pregunto
— Si Mario prometido q