La tan importante boda del futuro Pakhan y la hija de uno de los miembros fallecidos, más leales de la bratva, había sido hacía apenas unos días antes.
Pero para la familia Romanov, esa boda estaba lejos de llegar a su fin.
En una de las alas más privadas y decorada opulentamente de la propiedad, detrás de enormes puertas de madera oscura custodiadas por hombres armados y entrenados, se celebraba una ceremonia que no aparecía en ningún registro oficial.
No era una común o simple fiesta.