Una peculiar noche de bodas.
La mansión Romanov había quedado en silencio.
Después de una boda deslumbrante, de copas de champaña, música, luces y cientos de invitados, por fin Yuri y Angélic habían conseguido quedarse solos… o eso creían.
Apenas habían cruzado las puertas de su habitación, Yuri se acercó a su esposa con una sonrisa cargada de intención.
— Por fin solos. — Murmuró el mafioso rodeándole la cintura. — Ahora eres mi esposa.
Angélic, soltó el aire, no era que no hubiera estado antes con él, era que a