La música de la celebración retumbaba dentro del enorme salón de la Bratva cuando las puertas principales se abrieron.
Los invitados ya estaban conviviendo de nuevo y bebiendo champaña.
Rodrigo entró primero, impecable en un traje negro, con Katherina tomada del brazo.
A su lado también llegaban Liam y Mia, igualmente elegantes
Los cuatro avanzaron entre los miembros de la organización, recibiendo saludos y miradas de respeto.
Pero apenas dieron unos pasos, algo llamó su atención.
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