El bebé Rodríguez, llega a alegrar al CEO.
La temprana mañana envolvía el hospital en un silencio casi absoluto.
La única luz en la habitación VIP provenía de los monitores que vigilaban los signos vitales de Katherina y de su bebé.
Aunque la crisis había sido controlada, los médicos insistían en que debía guardar reposo absoluto. Cada hora que pasaba era importante para el embarazo.
Rodrigo Ivanov permanecía sentado junto a la cama, no había querido separarse de su esposa, ni un solo momento.
Llevaba más de doce horas sin do