De vuelta en el salón privado, Brith no podía contener más su frustración. Tomó su teléfono y marcó el número de Brihana, pero ella no respondió. Esto solo aumentó su irritación. ¿Por qué no contestaba? ¿Estaba demasiado ocupada con Estevan o con ese tal Andrei?—"Esto es ridículo" —murmuró, dejando el teléfono a un lado.Uno de los inversionistas, que había estado observando en silencio, finalmente habló.—"Cartier, si me permites un consejo… No dejes que tus celos nublen tu juicio. Tu esposa es