Sofía lo miraba con los ojos llenos de preguntas, intentando descifrar si lo que había escuchado era cierto. Brith, atrapado entre su deber y su corazón, le pidió que se fuera, prometiéndole que la alcanzaría en un momento. Tenía que despedir a los invitados y no podía darle explicaciones allí. Sofía, con el alma herida, le exigió que jurara no traicionarla. Él lo hizo, con una voz que intentaba ser firme, aunque sus propios miedos lo traicionaban. Sofía se marchó a casa, llevándose consigo el