Su asistente, que lo conocía bien, dejó escapar un suspiro de frustración.
"¿Es por Sofía otra vez?" preguntó, su tono molesto. "Jefe, ella siempre hace lo mismo. Solo está manipulándote."
"¡Haz lo que te dije!" gritó Brith, antes de colgar.
Se subió al auto, sintiendo cómo el peso de todo lo que había sucedido esa noche lo aplastaba. Su mente era un caos, y por primera vez en mucho tiempo, no tenía idea de qué hacer.
El rugido de los motores del jet privado de Brith Cartier resonaba en la pista