Liam y Maiko intercambiaron una rápida mirada, ambos conscientes de que Anatoli no era un hombre que aceptara un "no" como respuesta. Lo respetaban profundamente, pero también le temían, y con razón. Sin decir una palabra, ambos hombres inclinaron ligeramente la cabeza en señal de respeto y se retiraron de la terraza, dejando a Anatoli y a Brith solos.
Brith, que había estado apoyado en la barandilla, giró lentamente al escuchar los pasos que se acercaban. Su rostro, que ya estaba tenso por la