65. ¿PERDERÉ MI LIBERTAD?
—La puerta ya ha sido reparada, señora —anuncia la recepcionista, mirándome con curiosidad desde el mostrador mientras estaciono el coche. Su mirada se detiene un instante en el bebé, como si intentara recordar si estuvo aquí antes—. ¿Quieres que le reasignemos la habitación?
—Sí, por favor —respondo antes de que Sebastián llegue con el resto de las cosas y decida contestar por mí.
No es que no quiera que esté cerca, pero así es más fácil para mí hacerme la prueba de embarazo con calma mañana p