64. COMPRAS IMPORTANTES
Tiene los cachetes rellenitos y la nariz redondita y chiquita, es una bebé hermosa. Duerme plácidamente entre mis brazos, mientras el silencio funge de copiloto de Sebastián, quien me regala miradas furtivas a través del espejo retrovisor.
Lo ignoro por ahora.
Unos metros más adelante, veo un centro comercial al costado derecho del camino. Sin dudarlo, decidió suspender temporalmente su castigo:
-—Debemos hacer unas compras urgentes para el bebé —digo, señalando el lugar—. No es seguro llevarla