Mundo de ficçãoIniciar sessãoAdaline avanzó casi corriendo por el pasillo del hospital, con el corazón en la garganta, rumbo a la habitación de su madre. El pánico le apretaba el pecho y el miedo le nublaba la mente.
Emma—la mujer de mediana edad que siempre había cuidado de su madre, alguien a quien Adaline ya consideraba como una tía—la había llamado hacía apenas unos minutos. Su voz, quebrada por un llanto contenido, todavía resonaba en sus oídos, como si algo invisible le hubiera oprimido el corazón.
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