—Tu madre estará bien. Es una mujer fuerte.
La voz de Emma rompió el silencio poco después de que llevaran a Violet al quirófano. Ambas estaban sentadas en la sala de espera, intentando darse fuerzas en medio de un silencio que resultaba asfixiante.
Las horas pasaron… lentas, eternas.
Para Adaline, parecieron no tener fin.
Finalmente, la operación terminó. El médico les informó que ahora debían esperar a que Violet despertara para evaluar los resultados.
Pero lo que más sorprendió a Adaline no