—Firmó un contrato sin pedirme permiso… —murmuró Altezza con tristeza.Mantenía la cabeza baja, clavando la mirada en sus propios zapatos, evitando encontrarse con los ojos de su primo.Solo recordar aquella decisión unilateral de Jovanka hacía que su pecho se apretara, que el aire pareciera no alcanzar, y que sus ojos volvieran a arder. Si alguien le preguntara, diría que era el alcohol… no la decepción.—Y eso solo demuestra, una vez más, que para ella no eres importante en absoluto —continuó Antony, con un tono más serio—. No quiero empeorar cómo te sientes, primo… pero la verdad es que siempre has cedido demasiado por ella.—Sabe que la amas profundamente… y se aprovecha de eso para su propio beneficio. Está convencida de que, decida lo que decida—estés de acuerdo o no al principio—, al final terminarás cediendo. No teme perderte… porque sabe que, vaya a donde vaya, tú seguirás en tu lugar, esperándola.Antony hizo una breve pausa antes de añadir, con dureza:—Para mí, eres más co
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