Una semana pasó sin dejar huella. La relación entre Altezza y Adaline volvió a ser como antes. No había mensajes innecesarios a medianoche ni conversaciones tontas y dulces como las que suelen tener las parejas recién enamoradas. Todos los mensajes que intercambiaban se limitaban a preguntas, avisos o recados que sus respectivos padres les pedían transmitir.
Más que novios, parecían mensajeros entre dos familias.
Por su parte, Altezza estaba completamente absorbido por la montaña de trabajo que